14 de julio de 2016

II-16


Guardé los sonidos de 

la infancia


en la raíz palpitante


del denso mar en que 


viajan:


                   

                     
                        el vértigo de crecer,

  

                     el canto de los grillos,


           el sonido del viento en primavera,

  
                      el largo viaje del río,

  
  las pisadas en las hojas del otoño,
          
              el violín desafinado del abuelo


                                            y

                  la nostalgia del bandoneón 

        que escuchaba mi padre a media tarde.

16 de enero de 2016

VI-16



Seis colibrís rodean


su cintura,


cruzan las amapolas,


expanden colores de 


naturaleza muerta


en sus raíces.



Pupilas iridiscentes


hacen florecer caléndulas,


semilla-mujer-animal


que extrae el néctar de la vida


y descansa sus alas en


las arterias vivas del otro.












17 de junio de 2015

Abuela

Desenterré  la caja de madera  
sepultada hace años
en el solar de la casa,
su humedad se mezclaba
con las raíces del cafetal.


Tomé el pequeño baúl apolillado
al abrirlo un olor a hojas secas
salía de su interior,
mezcla de romero, albahaca y tierra mojada.


Un retrato sepia
me devolvía
la imagen de mi abuela,
en el silbido del viento
sus palabras lentas y
su mirada triste.


Era un niño de brazos
cuando la enterraron a media noche
lo único que recuerdo de ella
era su olor a naturaleza recién mojada.


Guarde el retrato
dentro de mi ropa,
tome el morral
y salí sin regresar la mirada.

11 de enero de 2015

Baile ancestral.

Foto de Mar Ruiz.

Recoges el  salitre

       
              con la punta de la lengua


mi caracola llueve a cuentagotas,


            de mi  tierra surgen  semillas


que abren el rojo sabor del alba,           

           
            las pupilas son tormentas de aire


que atraviesan la piel,


            un movimiento profundo


va despojando nuestros nombres,

             
            somos lo ausente en la tierra,


somos los nombrados


             en todos los proverbios


somos  el lenguaje del baile


                    ancestral de los amantes.








10 de septiembre de 2014

Herida.


Foto: Flor Garduño. Internet.


La muerte caminaba por los


surcos de la tierra,


aprendí que se llega a los senderos


con pies descalzos,


con la boca seca de recuerdos,


con el polvo haciendo 


cicatrices en la herida,


con los ojos lejanos 


en el espejismo reventado


por los pasos.




28 de junio de 2014

Migrantes II



Foto. Sonia Galindo.

Los viajeros antiguos

dejaron en la arena

la cuenca vacía de los ojos

y el desgastado rito

que borra el lenguaje del camino.




Afuera de la caverna de la memoria

nadie celebra el funeral

de los salados huesos

que desgasta el olvido.




En este acantilado

deshilvanamos la muerte,

el olor de la tierra como una espina

se filtra bajo los pies,

las palabras se evaporan

como una plegaria vacía.



12 de junio de 2014

Migrantes I.





Foto de Sonia Galindo. 
















Dejaron la casa 

una noche en que las alas del miedo 

surcaron el vientre de la tierra. 



La madre tenía en la mirada 

la desesperación del que sabe 

de ausencias. 




Ellos, peregrinos 

de la selva al desierto, 

se diluyen en el río humano 

de los desplazados por el hambre. 



Éxodo de abandono, 

caminar el último sol 

que dispersa su lápida en los hombros. 




La piel envejece de cansancio, 

las espinas del hambre se expanden 

en las vértebras, 

las horas dilatan la sed

que asfixia a cada paso. 



Boca de lobo son los caminos 

donde cabalga el apocalipsis 

que merodea los trenes, 

mutila la humanidad, 

viola la fertilidad de las madres, 

abre fosas en el hueco del dolor, 

tritura profundo en la raíz de la sangre. 




Perdidos en el polvo 

conversan con sus fantasmas; 

incertidumbre de un siglo 

incendiado en las llagas del destierro.