23 de septiembre de 2019

Ella



El canto de los pájaros 

develó la noche,

en el pueblo ya no se 

escuchó la voz de mi madre.


Entre las vías secas

envejeció su respiración,

viajera desde el nacimiento

decidió caminar con la niebla bajo sus pies.


Dejó raíces en el musgo de la casa

se llevó la sed del pájaro y su canto,

esa sed de semilla que deshila flores 

blancas.


Se alejó vestida de ave

cantó palabras arrancadas del vientre,

tejió las alas del colibrí

para no olvidar la palabra.



Ahora su infinita vejez

se encarna en el lenguaje de la tierra,

dibuja símbolos en el rumor del viento,

aún la escucho en la lluvia tardía de 

noviembre.


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