10 de septiembre de 2014

Herida.


Foto: Flor Garduño. Internet.


La muerte caminaba por los


surcos de la tierra,


aprendí que se llega a los senderos


con pies descalzos,


con la boca seca de recuerdos,


con el polvo haciendo 


cicatrices en la herida,


con los ojos lejanos 


en el espejismo reventado


por los pasos.




28 de junio de 2014

Migrantes II



Foto. Sonia Galindo.

Los viajeros antiguos

dejaron en la arena

la cuenca vacía de los ojos

y el desgastado rito

que borra el lenguaje del camino.




Afuera de la caverna de la memoria

nadie celebra el funeral

de los salados huesos

que desgasta el olvido.




En este acantilado

deshilvanamos la muerte,

el olor de la tierra como una espina

se filtra bajo los pies,

las palabras se evaporan

como una plegaria vacía.



12 de junio de 2014

Migrantes I.





Foto de Sonia Galindo. 
















Dejaron la casa 

una noche en que las alas del miedo 

surcaron el vientre de la tierra. 



La madre tenía en la mirada 

la desesperación del que sabe 

de ausencias. 




Ellos, peregrinos 

de la selva al desierto, 

se diluyen en el río humano 

de los desplazados por el hambre. 



Éxodo de abandono, 

caminar el último sol 

que dispersa su lápida en los hombros. 




La piel envejece de cansancio, 

las espinas del hambre se expanden 

en las vértebras, 

las horas dilatan la sed

que asfixia a cada paso. 



Boca de lobo son los caminos 

donde cabalga el apocalipsis 

que merodea los trenes, 

mutila la humanidad, 

viola la fertilidad de las madres, 

abre fosas en el hueco del dolor, 

tritura profundo en la raíz de la sangre. 




Perdidos en el polvo 

conversan con sus fantasmas; 

incertidumbre de un siglo 

incendiado en las llagas del destierro.













5 de abril de 2014

Profundo Mar



Foto de Flor Garduño. Internet.
Olfateas el profundo mar


que guardo en el acantilado


que conduce a mi vientre,


tus ojos anochecen


recorren mi abundante y oscuro oleaje,


la espuma humedece el tiempo


en la respiración de un orgasmo de sal.

13 de febrero de 2014

La danza oscura de los días.


 
Foto de Graciela Iturbide.Internet.


La danza oscura de los días
es feroz como un animal en celo,
invoca un canto de hiena perdida,
habita los pueblos de polvo y
supura la rabia de la tarde.



Tiene ácido en la profundidad de sus ojos,
aúlla como los gatos que fornican
a medianoche en las paredes abandonadas
por el día,
es la fruta fermentada en el vientre,
es el panteón impregnado de naufragios,
es el agua estancada donde mueren
las larvas.
 


La danza oscura de los días
es un barco abandonado por los vivos,
son el perro y su historia caminando
en la neblina de las vías oxidadas,
son los cuervos arrancándose los ojos
para no ver la ciudad y sus escombros.
 


Es el tiempo que cae
en líneas escritas por la ausencia.