17 de junio de 2015

Abuela

Desenterré  la caja de madera  
sepultada hace años
en el solar de la casa,
su humedad se mezclaba
con las raíces del cafetal.


Tomé el pequeño baúl apolillado
al abrirlo un olor a hojas secas
salía de su interior,
mezcla de romero, albahaca y tierra mojada.


Un retrato sepia
me devolvía
la imagen de mi abuela,
en el silbido del viento
sus palabras lentas y
su mirada triste.


Era un niño de brazos
cuando la enterraron a media noche
lo único que recuerdo de ella
era su olor a naturaleza recién mojada.


Guarde el retrato
dentro de mi ropa,
tome el morral
y salí sin regresar la mirada.