1 de noviembre de 2011

Anciana




Espero la muerte,
me visto de incienso
en la madrugada.

Ayer,
parí los hijos
que desconocen
la germinación de la palabra.

Alimento el desasosiego
con su abandono,
viento frío
que rompe y me deja
con la lengua marchita.

Antigua soy,
ceniza entre los vivos,
dejo caer las máscaras ocultas
y destierro los segundos
fragmentados de mi instinto.